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Trump canceló el acuerdo firmado con Cuba

Trump canceló el acuerdo firmado con Cuba

Los cambios anunciados por Trump no desmantelan sin embargo la política cubana de Obama, que retomó las relaciones diplomáticas con La Habana tras más de 50 años con ellas rotas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso el viernes limitaciones más duras para los estadunidenses que viajan a Cuba y restricciones para las empresas que hacen negocios con las fuerzas armadas en la isla, asegurando que "con la ayuda de Dios lograremos una Cuba libre pronto".

Antes de que el presidente Barack Obama declarara una distensión con Cuba en diciembre de 2014, la mayoría de los estadounidenses sin vínculos familiares a Cuba viajaban a la isla en costosas excursiones guiadas dedicadas por completo a una "interacción significativa" con el pueblo cubano y, al menos en principio, evitando actividades que pudieran ser consideradas como turismo, lo cual era ilegal bajo la ley estadounidense.

"Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano", dijo el comunicado.

Pero en este aún reducido comercio, sobresalen los productos agrícolas que Estados Unidos vende a Cuba desde 2001 cuando se hizo una excepción legal a las estrictas prohibiciones del embargo.

Cuba y Estados Unidos reanudaron sus relaciones diplomáticas en 2015, tras medio siglo de enfrentamientos políticos.

Antes de Trump, tomaron la palabra los políticos de origen cubano, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, quienes presionaron al presidente para que tomara medidas contra el bienestar del pueblo cubano.

Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.

También deroga la directiva presidencial emitida por el gobierno anterior para la normalización de las relaciones e instaura una nueva con objetivos diferentes. En las declaraciones, el Ejecutivo de Raúl Castro opinó que Estados Unidos no está en condiciones de dar lecciones sobre derechos humanos.

En tanto, el demócrata Mark R. Warner, senador por Virginia y vicepresidente del Comité de Inteligencia de la Cámara alta, sostuvo que la decisión de revertir el progreso en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba envía un mensaje equivocado al mundo sobre el liderazgo norteamericano. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.

No se espera que EE.UU. corte su cooperación con Cuba en temas de interés común, como la salud o el medioambiente, pero no está claro qué ocurrirá con los procesos regulares de diálogo bilateral sobre muchas de esas materias, incluido uno sobre derechos humanos que apenas prosperó bajo Obama y tiene aún peores visos con Trump. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizada-mente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.

Advirtió que cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, estará condenada al fracaso. "Aplicaremos el bloqueo", Trump continuará con las medidas que afectan la pueblo cubano y recrudecerá las injustas sanciones unilaterales que su país impone a la Isla.