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"Cuando las piernas no responden, no responden": Nairo Quintana

Ejemplos sobran. Sin ir más lejos, en la última París-Niza, Contador desestabilizó la general con un ataque lejano.

Lo que ha pasado se veía venir, se advirtió en la primera semana, cuando en la quinta etapa, en la primera llegada en alto del Tour, el colombiano perdió la rueda fácilmente de sus grandes rivales en el ascenso de 5,9 kilómetros de la meta, el primer aviso de que el esfuerzo del Giro de Italia le había pasado factura en la competencia francesa.

Mollema, quien entró en solitario tras protagonizar en solitario una escapada de varios kilómetros, cruzó la meta con registro de 4:41.47 horas, por delante del italiano Diego Ulissi (Team Emirates), el francés Tony Gallopin (Lotto-Soudal), y el esloveno Primoz Roglic (LottoNL-Jumbo), por ese orden.

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Con el resultado, en el cual descontó 1 minuto 54 valiosos segundos, el oriundo de Boyacá sigue de octavo a 2.07.

Quintana aseguró que "es la cabeza la que manda pero cuando las piernas no responden, no responden".

La etapa significó el adiós definitivo de Nairo Quintana a su lucha por rengancharse al grupo de corredores que podría lucha por el triunfo. Los 101 kilómetros de recorrido entre Saint-Girons y Foix estuvieron enmarcados en la celebración de las fiestas nacionales, pero el encargado de inflar los corazones fue Nairo Quintana, quien revivió las esperanzas y dio una muestra de su jerarquía, aunque no le alcanzó para llegar de primero. "La colocación por eso no fue tan buena y perdimos algunos segundos", señaló Quintana. Poco a poco vio cómo los demás se iban y él, resignado, pedaleaba con lo poco que tenía.