Internacional

Pese a crisis, EE.UU. y Corea del Norte mantienen contactos diplomáticos

Pese a crisis, EE.UU. y Corea del Norte mantienen contactos diplomáticos

El presidente Donald Trump dice que quizás su advertencia de "fuego y furia" a Corea del Norte "no fue lo suficientemente fuerte".

El alerta de desatar "fuego y furia" contra Pyongyang "tal vez no fue los suficiente duro", agregó el mandatario norteamericano.

Las tensiones se incrementan.

Esta semana, Pionyang amenazó con atacar la base militar estadounidense en la isla de Guam y comunicó que su puesta en marcha dependerá de que el líder norcoreano, Kim Jong-un, ordene que se ponga en marcha.

Corea del Sur acoge en su suelo a unos 28.500 soldados estadounidenses desplegados para defender el país contra su vecino del norte.

En declaraciones a la prensa, Park indicó que el comité permanente del NSC apuntó que la situación de seguridad en la península coreana se está agravando debido a las reiteradas provocaciones y amenazas de Norcorea.

Según lo anunciado por Corea del Norte, la trayectoria prevista de los misiles cruzaría algunas de las rutas de tráfico marítimo y aéreo más transitadas del mundo.

Si bien Estados Unidos tiene desplegados en Asia su poderoso sistema de defensa THAAD, que le ha causado controversias por China, tales equipos están diseñados para interceptar vectores en su fase terminal (de caída), por lo que su ubicación, en Corea del Sur y Japón, los haría poco efectivos para defender a Guam, a unos 2500 kilómetros al sur de Tokio.

Corea del Norte y Estados Unidos han escenificado en la última semana una escalada de tensión en el terreno dialéctico.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el sábado pasado nuevas sanciones económicas contra Pyongyang, en represalia a los dos misiles balísticos que lanzó el mes pasado, en un claro desafío a la comunidad internacional.

Las medidas, incluida la prohibición de todas sus exportaciones de carbón, podría reducir en un tercio los ingresos anuales de Corea del Norte por sus exportaciones, que alcanzan los tres mil millones de dólares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que no ha pensado en destituir al fiscal especial que dirige la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016.