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EEUU y Panamá celebran destrucción de armas químicas en isla San José

EEUU y Panamá celebran destrucción de armas químicas en isla San José

Estados Unidos eliminó en la isla San José 8 proyectiles de la Segunda Guerra Mundial con gases nerviosos que formaban parte del arsenal en sus bases militares de la antigua Zona del Canal.

Peligrosos basureros con bombas y municiones de armas químicas, como gas mostaza y agentes nerviosos, asfixiantes y venenosos, usadas por el ejército de EU en experimentos bélicos en el siglo XX, fueron abandonados por tropas estadounidenses en San José, pequeña isla panameña del Océano Pacífico ubicada a poco más de 80 kilómetros al sur de tierra continental.

Para el proceso se contó con la asesoría de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y la Organización de Naciones Unidas (ONU), quien efectuó labores de monitoreo y verificación in situ del 13 al 25 de septiembre de este año 2017.

Los botaderos eran parte de la herencia que dejó EU al finalizar en 1999 su presencia militar en suelo panameño, que se inició en 1903 de previo a que Washington iniciara en 1904 la construcción del Canal de Panamá.

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Las bombas habían sido identificadas en 2002 por la OPAQ, en Isla San José, con 44 kilómetros cuadrados de superficie.

Durante la operación que tuvo una duración de seis semanas participaron 150 especialistas del Comando Sur por Estados Unidos y personal de la Unidad Técnica de Explosivos de la Policía Nacional. En la destrucción se "utilizó la lluvia y la humedad para asegurar la hidrólisis y dilución de las municiones", explicaron. La destrucción fue "exitosa", en una operación donde se "cumplieron" las leyes panameñas y "los más altos estándares de seguridad aplicables", indicó una nota oficial de ambos gobiernos.

El Departamento de Estado, Departamento de Defensa y la Embajada de Estados Unidos en Panamá representaron al país norteamericano en las negociaciones diplomáticas y asesoría técnica.

No se han reportado daños a la salud ni seguridad humana durante el proceso de destrucción, ni impactos significativos al medio ambiente.