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Enviados del Papa pedirán perdón a víctimas de agresiones sexuales en Chile

Enviados del Papa pedirán perdón a víctimas de agresiones sexuales en Chile

Paralelamente, el Vaticano enviará a Chile a Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, dos obispos investigadores que trabajarán específicamente en la diócesis de Barros para seguir indagando los presuntos encubrimientos.

Las actividades se iniciaron con una audiencia con el rector del plantel, Ignacio Sánchez, para posteriormente continuar con un seminario para formación de canonistas de curias diocesanas del país.

El anuncio de expulsión de Barros constituye una marcha atrás radical del papa Francisco, quien había nombrado a este obispo en la diócesis de Osorno (sur de Chile) en enero de 2015.

Las renuncias se producen después de los escándalos por abusos a menores por parte de religiosos y la falta de transparencia en la Iglesia católica en su gestión.

En un comunicado publicado este lunes, el organismo señala que el Papa acepta "naturalmente con fe la decisión del Pastor universal, la cual llega en un momento crítico de la Iglesia en Chile, por la pérdida de la fuerza profética de la evangelización y la 'cultura del abuso y el encubrimiento' (palabras del Papa) que ha causado daños a muchas personas y ha debilitado la credibilidad de la Iglesia".

En un hecho sin precedentes en la Iglesia Católica, los 34 obispos de Chile habían ofrecido sus renuncias el mes pasado, después de asistir a una reunión con el Papa en el Vaticano para abordar la crisis tras acusaciones de encubrimiento de abuso sexual en la nación sudamericana.

Charles Scicluna, arzobispo de Malta, y Bertomeu ya habían viajado a Chile en febrero pasado.

Agregó el ex presidente de la Cámara que "la renuncia del obispo Barros se debe al tremendo esfuerzo y la lucha incansable de los laicos de Osorno, que denunciaron a todos las vinculaciones del obispo".

La crisis de la Iglesia se aceleró tras el escándalo en torno al caso del sacerdote Fernando Karadima, quien fue declarado culpable en una investigación del Vaticano en 2011 por abusar de niños en Santiago durante las décadas de 1970 y 1980.

La primera visita a Chile de ambos enviados del Vaticano dio pie a un extenso informe que le fue entregado al papa Francisco.

Una vez en el automóvil Bertomeu dijo escuetamente que el Papa Francisco decidirá si acepta otras renuncias de los obispos chilenos, después de las comunicadas el lunes en los casos de Barros, Cristián Caro (Puerto Montt), y Gonzalo Duarte (Valparaíso).

El Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos "Apostolorum Successores", establece que "en circunstancias particulares, la Santa Sede puede, de manera extraordinaria, disponer que en una diócesis sea nombrado un administrador apostólico sede plena". "La banda de obispos delincuentes se empieza a desintegrar hoy", dijo por Twitter Juan Carlos Cruz, uno de los denunciantes del "Caso Karadima".

La aceptación de la renuncia de estos tres obispos por parte del Papa fue recibida con alegría con algunas de las víctimas.