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Perseidas 2018: cómo ver la lluvia de estrellas de forma "excelente"

Perseidas 2018: cómo ver la lluvia de estrellas de forma

Las llamadas Lágrimas de San Lorenzo o también conocidas como Perseidas regresan a su evento anual durante unos días en los que se podrán contemplar con mayor intensidad.

Las velocidades de estos meteoros pueden superar los 50 kilómetros por segundo y su tasa de actividad puede llegar a los 200 meteoros por hora. Aunque su momento de máxima actividad suele tener lugar en las noches del 11 al 13 de agosto, las Perseidas comienzan habitualmente a verse hacia el 17 de julio y terminan hacia el 24 de agosto.

Durante el punto máximo, el domingo en la noche y la madrugada del lunes, podrías ver hasta 110 meteoros por hora o, en promedio, casi dos por minuto.

Cada año en agosto, los fanáticos de la astronomía pueden apreciar uno de los espectáculos más importantes del hemisferio sur: la lluvia de meteoros de las Perseidas. Cada cometa va formando así un anillo en el que se encuentran distribuidos numerosos fragmentos rocosos.

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Lo que conocemos como lluvia de estrellas es nada más y nada menos que la fricción de los meteoros con los gases atmosféricos, que se calcinan y vaporizan y aparecen brillantes durante una fracción de segundo. Sin embargo, el alto brillo y la gran velocidad transversal de algunos meteoros ocasionan un efecto espectacular, causando la ilusión en el observador de que están muy próximos.

Cada año, a mediados de agosto, el paso de la Tierra coincide con las partículas esparcidas en la órbita del cometa Swift-Tuttle.

"Las perseidas parecen irradiar desde la constelación de Perseo, visible en el cielo del norte, poco después del atardecer en esta época del año".

No se necesita utilizar ningún material óptico ni mirar a un lugar en particular, solamente debemos situarnos en un lugar en el que podamos ver el cielo con amplitud. El OAN recomienda dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso, aunque indica que lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.