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El Papa Francisco saluda a Sting en el Vaticano

El Papa Francisco saluda a Sting en el Vaticano

El Santo Padre inicia su catequesis invitando a los 7 mil fieles presentes a detenerse en el contexto en el cual se desarrolla este episodio del libro del Éxodo, y se pregunta: ¿Qué es el desierto? El desierto "es un lugar en donde reinan la precariedad y la inseguridad, en donde faltan el agua, la comida y el refugio". Y ésta - evidencia el Papa - "es una imagen de la vida humana, cuya condición es incierta y no posee garantías inviolables". Esta inseguridad genera en el hombre "ansiedades primarias", como el comer y beber.

La necesidad de un ídolo lleva a Aarón a crear un becerro - entonces símbolo de fecundidad, abundancia, energía y fuerza - hecho de oro y, por lo tanto, representación por excelencia de la riqueza.

"Estos son los grandes ídolos: el éxito, el poder y el dinero ¡Son las tentaciones de siempre!" advierte Francisco. He aquí lo que es el cordero de oro: "el símbolo de todos los deseos que dan la ilusión de la libertad y que, por el contrario, esclavizan, porque el ídolo siempre esclaviza", insistió el Papa haciendo una comparación con "la fascinación de la serpiente que me al pajarito, el pajarito se queda sin poder moverse y la serpiente lo atrapa".

"La gran obra de Dios - enfatiza Francisco - es quitar la idolatría de nuestros corazones". Sin el primado de Dios se cae fácilmente en la idolatría y nos conformamos con tristes tranquilizaciones. En cambio, Jesucristo, "que se hizo pobre por nosotros", demuestra que "reconocer la propia debilidad no es la desgracia de la vida humana", sino, por el contrario, que "por la puerta de la debilidad entra la salvación de Dios".

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La carta debe ser enviada a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde cada persona fue bautizada . Diferentes agrupaciones están impulsando esta iniciativa, que busca separar a la Iglesia del Estado .

Como señaló luego en el resumen en español, "la idolatría nace de nuestra incapacidad de fiarnos de Dios, de reconocerlo como el Señor de nuestra vida, el único que nos puede dar la verdadera libertad". "Esto nos permite aceptar nuestra propia fragilidad y rechazar los ídolos de nuestros corazones".

“Nuestra curación proviene de Aquel que se hizo pobre, que aceptó el fracaso, que llevó nuestra precariedad hasta el final para llenarla de amor y fortaleza. Él viene a revelarnos la paternidad de Dios; en Cristo nuestra fragilidad ya no es una maldición, sino un lugar de encuentro con el Padre y la fuente de una nueva fuerza que proviene de lo alto”, concluyó el papa Francisco.+.

La estrella del rock y su esposa pudieron escuchar las palabras del papa, que volvió a criticar la idolatría y advirtió ante los muchos fieles que le escuchaban que el éxito, el poder y el dinero son tentaciones que esclavizan al ser humano, "becerros de oro".